Terapia contra la ira

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Sucede a veces que uno se levanta con el pie izquierdo… suele ocurrir. Pero eso no da derecho a nadie de reventar su enojo o mal momento con el resto del mundo.

Durante la mañana de hoy, camino a la oficina en mis respectivo transporte público, se sube una señora. Le calculo unos 60 años aproximadamente, y hago la aclaración que soy pésima adivinando edades, pero por ahí va más o menos. Resulta que la señora desde que se subió al bus dice en tono alto y grosero “Que grosera la gente que no responde el saludo de buenos días”.

Ok, entiendo lo que dice… a mi igual me molesta la falta de cortesía de las personas cuando uno dice buenos días y prácticamente te ignoran en la cara. Es algo desagradable pero no lo ando gritando a los cuatro vientos. Cada quien con sus modales.

Segundo round: en una parada se recogieron a 2 pasajeros y el conductor, muy amable, esperó que llegarán 3 personas que venían corriendo desde lejos para tratar de alcanzar el transporte porque de perderlo, el siguiente demora en llegar. En lo que llegan las personas y van subiendo, la señora grita desde el fondo del autobús “¡cuándo, cuándo, muévase!”. Ya ahí me dije a mi misma, está señora está mal … que problema tiene, que grosera. Los presentes escuchan y seguro se quedan tan incómodos y pensativos como yo. Nadie dijo nada. Seguimos el trayecto hacia la ciudad sin ningún percance.

Al llegar al centro de la ciudad, donde comienza a bajarse el primer grupo de pasajeros y los asientos comienzan a vaciarse, un pasajero le pide permiso a la señora para poder sentarse en el asiento que está a su lado. La señora ha explotado su enojo, molestia y amargura con el pobre muchacho y lo ha insultado con todas las palabras vulgares y soeces que puedan existir. Claro está que el muchacho sin entender qué hizo mal, comenzó a defenderse. Y dentro del transporte comenzó una batalla de insultos por parte de la señora contra todos y todos contra ella, que nadie entendía que sucedía. El conductor ha tenido que estacionar a un costado de la vía para llamar a la cordura pero al hacerlo también recibió insultos por parte de la señora y las personas gritaban “abre la puerta aquí mismo, saquemos a esta señora, gorda loca” y yo me dije “pero esto que es!!!”.

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Todos los pasajeros presentes se pusieron en defensa del muchacho y comenzaron a insultar a la señora. El enojo y desagrado era tal, que no sé cómo no la lanzaron del bus; sin embargo se llevó el mal gusto y enojo de todo un colectivo y así, la señora se bajó del bus gritando, insultando y maldiciendo a quien se le cruzara por el camino.

No sé si la señora tiene un problema personal, no sé si está desajustada mentalmente, psicológicamente; lo cierto es que necesita una terapia contra la ira porque no es normal andar por la vida diciéndole a todo el mundo hasta de qué te vas a morir, sólo porque algo le ha sucedido a ella.

En la vida, y me incluyó, pasamos por pruebas para demostrar nuestra valentía, nuestro control mental como personas, nuestro equilibrio emocional. A manera de reflexión, aprendamos a ser personas que sepan sobrellevar cualquier situación que se nos presente en la vida y no descarguemos la rabia con el mundo. Mójate la cara, cuenta hasta 10 o golpea una almohada, pero sigue adelante. La gente a tu alrededor no tiene la culpa de tus asuntos.

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2 comentarios en “Terapia contra la ira

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