Un café en otoño

Era una tarde fresca de otoño en Madrid y Pilar estaba agotada después de un largo día de trabajo en el Banco. Ella había estudiado banca y finanzas, y actualmente trabaja en el área de préstamos personales. Sin embargo, hoy parece ser que la oficina la ha asfixiado, pues la cantidad de clientes que llegaron han hecho que el día pareciera sin fin, así que Pilar necesitaba distraerse a su manera, divagar por un rato en lugares que sólo se encontraban en su mente, gracias a la pasión que ha disfrutado desde siempre: la lectura. La tarde se estaba tornando un poco fría, así que decidió darse una vuelta a su lugar favorito: Plántate Café, ubicado en la Calle del Mesón de Paredes 28. Un café pequeño de ambiente acogedor gracias a sus paredes de ladrillo, el ambiente bohemio y las plantas alrededor; por lo que al pasar la tarde leyendo un buen libro mientras saborea de un agradable café latte con unas galletas de jarabe de arce y sentir el aroma de las plantas que decoran el lugar, ocurre el milagro de que todo el estrés acumulado del día desaparezcan por arte de magia.

<< Hola Carlos >>, saluda Pilar al chico del mostrador. Es tan frecuente su visita a ese local que se ha vuelto parte de su vida.

> Hola Pilar, que tal ha sido tu día. ¿Deseas lo de siempre? << – le pregunta Carlos, con la sonrisa cordial que le caracteriza –

<< Ni te imaginas cómo ha sido mi día, gracias a Dios que por hoy ha terminado. Sí, dame lo de siempre, me iré a relajar un rato.>> – le responde Pilar –

>>Pero qué libro te has traído en esta ocasión<<
<<Pues qué crees, otro que me haga soñar.>>

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Pasan dos horas, pasa la tarde y Pilar disfruta de su café latte mientras lee un rato su nuevo libro que acabará en su estantería de colección, una vez lo haya terminado. Pilar es una chica joven de 28 años, profesional y soltera. Carlos se ha vuelto muy amigo de ella y le nota su soledad. Desde el mostrador la observa leer su libro y cómo su imagen proyecta serenidad. La ve como una chica segura de sí misma, independiente y capaz. Tiene el cabello negro azabache, con un corte estilo bob largo, su tez es blanca y perfecta y sus ojos color gris se esconden en esos lentes de aros grandes muy hipster. Viste una camisa blanca de mangas largas, una falda acampanada color café a media pierna, unas calzas térmicas, sus botas altas, una chaqueta de cuero rojo vino y una bufanda delgada estampada en florecillas rojas pequeñas. Sí, Carlos la ha observado muy bien.

Carlos es un chico de 30 años, es titulado de contador y trabaja como analista financiero en la compañía de su padre. Sin embargo, es de gustos bohemios. Adora las plantas, la poesía, la música jazz y las tardes de copas entre amigos; y pasa las tardes y noches de los miércoles, viernes y sábado, después de la oficina, en el Plántate Café a ganarse un dinero extra con su amigo Paco, quien le dio la oportunidad. Lleva rato conociendo a Pilar y se han vuelto buenos amigos, pues son de gustos afines y de estudios similares, por lo que de vez en cuando intercambian temas de conversación.

Carlos es un chico muy buen mozo, de ojos negros profundos, cabello corto y oscuro, así como su barba muy bien cuidada, y su tez, un blanco bronceado que pareciera que pasara los días en la playa. Lleva puesto un pantalón jeans con correa de cuero y hebilla grande, una camisa de cuadros grandes, gris con verde, y mangas recogidas, unas zapatillas y unas pulseras de macramé en su brazo y por supuesto, encima el delantal del café. Sí, Pilar también lo ha observado.

———o———

moccia

Pilar está muy metida en la historia que lee, la hace soñar, viajar con la mente, conocer otros sitios con la imaginación. Es una novela bastante interesante, del escritor Federico Moccia. Sonríe a medida que avanza las páginas. De repente, su celular suena. Es mamá.

<<Cariño como estás, que tal tu día>> – pregunta su madre, acostumbrada a llamarla todas las tardes para saber de su día –

>>Bien mamá, me siento agotada. Ha sido un día con muchos clientes por atender. Me vine un rato al café a leer un poco y ya me siento más relajada <<

<< Pero Pilar, ¿sigues en el café? te has dado cuenta las horas que son, debe estar la pobre Susy muerta de hambre>>

>> Pero qué dices mamá, si son apenas las…>> – Pilar mira su reloj y se ha dado cuenta lo tarde que es; tiene razón mamá, la pobre Susy, su perrita, debe estar muerta de hambre –

>> Por Dios mamá, no me había dado cuenta, se me hizo tarde leyendo. Me iré al apartamento y desde ahí te llamaré a casa. Hasta pronto >>.

Pilar marca la última página donde quedó su lectura para continuar en otra ocasión. Se acomoda su bufanda y se prepara para irse.

<< Pilar ya te vas, tan pronto>> “Tan pronto”- piensa Carlos – esta chica lleva dos horas aquí, como le voy a decir “tan pronto”, pensará que soy un tonto.

>> Si Carlos, ya me tengo que ir. Se me ha venido el tiempo encima, la pobre Susy debe tener hambre. Afortunadamente que mi madre ha llamado, sino me olvidaba por completo <<

 << Pues es una lástima que ya te tengas que ir. Mañana es sábado y pues, me tocará estar aquí trabajando pero si te parece, podemos ir al parque el domingo a platicar un rato y pasar la tarde, ¿te apetece? >>

Esta es una invitación que Pilar no se esperaba; lo pensó por un instante y luego dijo:

>>Desde luego, nos vemos entonces. Por cierto, me llevaré otra planta de las que ofrecen en este café. Creo que mis otras plantas me lo agradecerán>>

<<Por supuesto, ya sabes que aquí en Plántate Café no sólo brindamos una amplia carta, sino que además puedes llevarte una planta de las tantas que tenemos. Le diré a Paco que te traiga las orquídeas hermosas que están en aquella esquina>>

>> Gracias, nos vemos Carlos <<

<< Nos vemos, Pilar>>

Y de ese modo, Pilar se regresa a casa, con la brisa un poco más fría porque ha comenzado a oscurecer. Se dirige a su apartamento con su cartera, su libro en una mano y su orquídea en la otra, y se queda pensando en que, a pesar de haber sido un día que inició tan pesado, terminó siendo un día que culmina muy bien, contenta con su nueva novela de Federico Moccia y su inesperada cita con Carlos el próximo domingo. Nada mal para mis planes de fin de semanase dice a sí misma Pilar. Llegando a su apartamento la recibe con cariño su adorada compañía; mientras Susy comía tranquila, Pilar da por culminado su día; se recuesta en su cama no sin antes acomodar su orquídea en un rincón de la habitación, y mientras observa relajada cómo decora su estantería de libros apreciados, busca su teléfono y dice: >> Hola mamá, ya llegué…<<.

 

 

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